ÓPTICA ALOMAR BARCELONA

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lunes, 30 de mayo de 2016

EL USO DE LOS COLIRIOS, ¿COMO SE USAN?




¿Cómo me pongo las gotas?

  • Es cierto que para determinadas personas ponerse una gota puede ser una auténtica odisea, y la mayoría de ocasiones tienen que recurrir a familiares o amigos para que les ayuden a ponérsela. 
  • Antes de dar unas sencillas instrucciones que pueden ayudar a ponerse las gotas, quería comentar un par de detalles sobre las distintas presentaciones de las gotas: 
  1. Envase multidosis: son los frascos de colirio de toda la vida. Suelen contener conservantes para que no se contamine la medicación, y deben desecharse al cabo de un mes de su apertura (salvo determinados envases especiales que pueden mantener la medicación más tiempo, y que lo indican en el mismo).
  2. Envase monodosis: es la tendencia actual, envases pequeños, tipo “blister”, con la cantidad necesaria para un uso, y que deben desecharse una vez puesta la gota. En teoría son para un solo uso, aunque en el caso de las lágrimas artificiales, algunas casas comerciales permiten que se tape el envase y se use varias veces durante el mismo día.
  • Otro aspecto importante es la higiene: lávate bien las manos antes y después de ponerte las gotas, comprueba que el frasco está limpio, y quitarle la arandela-precinto ya que te puede caer en el ojo. 
  • Respecto a cómo poner bien una gota, lo importante es que esta caiga dentro del ojo. Al parpadear, esta se distribuye por el mismo y se absorbe por igual. Después de poner la gota, es importante que se cierren los ojos y se realice una presión en la zona del saco lagrimal (el canto interno del ojo) durante un par de minutos, con lo que mantenemos la gota en el ojo e impedimos que el medicamento pase a la nariz / faringe y se produzca una absorción sistémica del fármaco. 

Como conseguir que la gota caiga en el ojo:

  • Inclinar la cabeza hacia atrás, mirar hacia arriba, y con el dedo índice o anular, traccionar de la piel del párpado inferior suavemente, para abrir el párpado en forma de cuenco. 
  • Dejar caer una gota en el “cuenco”. 
  • Cerrar los ojos con suavidad para que no se salga la gota, durante un par de minutos. 
  • Presionar suavemente sobre el canto interno, para evitar la absorción sistémica. 
  • Secar el resto de gota que pueda haberse salido del ojo. 

Fuente:

http://www.drbelda.es/oftalmologia-2/como-se-usan-los-colirios.html


Peligros de la auto-medicación

  • Al preguntar al paciente si se pone gotas en los ojos y de que tipo, lo más frecuente es que nos conteste “me pongo un colirio”, pero en ocasiones, cuando intentamos obtener más información sobre el tipo de gotas, a veces la respuesta es “no sé… marca colirio”. 
  • No puedes usar los colirios sin recomendación de tu oftalmólogo son un medicamento que puede tener efectos secundarios. 
  • Uso del colirio, prescripción de tu oftalmólogo 
  • Lo primero que debemos conocer es que los “colirios” son una presentación de los medicamentos, igual que las pastillas, los jarabes y los supositorios. Por lo tanto, cada colirio tiene un medicamento/s distinto/s, y tiene diferentes usos dependiendo de su composición. 
  • Los oftalmólogos u oculistas y los ópticos/optometristas, contamos con un arsenal de “colirios” con los que tratar las distintas enfermedades oculares. 

Entre los más importantes, destacar algunos grupos:

  • Antibióticos: sirven para tratar las infecciones oculares producidas por bacterias, del tipo de las conjuntivitis, las queratitis (infecciones de la córnea), las blefaritis y los orzuelos, etc… Deben ser utilizados siempre tras una valoración por un médico o por un oftalmólogo, y deben utilizarse de forma adecuada, con la frecuencia y el tiempo de tratamiento que haya sido indicado. Esto es muy importante para que se produzca una curación completa de la infección, para evitar recaídas y para que no se produzcan resistencias de las bacterias a este antibiótico. 
  • Corticoides: los hay de distintas potencias, y en ocasiones, combinados con antibiótico. Sirven para tratar las inflamaciones oculares (leves, como las conjuntivitis, pero también las internas, como las uveítis o las post-operatorias). Suelen tener un efecto muy potente en cuanto al alivio de los síntomas y de las molestias, pero no están exentos de efectos secundarios, como el aumento de la presión intraocular (llegando a producir glaucoma en caso de uso prolongado e incontrolado por el paciente) o infecciones corneales como la queratitis herpético. Su uso debe ser siempre controlado por un oftalmólogo, y no deben almacenarse en el botiquín casero para utilizarse ante la mínima molestia ocular, por las consecuencias que puede tener su uso incontrolado 
  • Hipotensores oculares: son las gotas para bajar la tensión ocular y tratar el glaucoma. Existen distintos tipos, y todas ellas tienen efectos secundarios, que van desde un empeoramiento de una bronquitis o un asma, enlentecimiento de la frecuencia cardiaca, depresión, impotencia, etc… Su uso debe hacerse según la prescripción del oftalmólogo, ya que cada uno de ellos tiene una indicación y dosis concreta que debe respetarse. 

Fuente: